viernes, 20 de agosto de 2010

DESARROLLO DE LA MEDICINA EN CHILE: Inicios deplorables.

INSTITUTO DE SALUD PÚBLICA DE CHILE


 

BREVE HISTORIA DE LA MEDICINA.


1550 aC y el Papiro de Ebers.

Papiro de Ebers
La medicina, en sus orígenes tiene algunos hitos claves en la gesta de ésta como ciencia.

Para ello, empezaremos aproximadamente en los años 1550 aC., que es la prueba escrita más antigua de prácticas médicas, en lo que se ha dado en llamar el papiro de Ebers, tratado de medicina, ginecología e higiene, llamado así en honor del arqueólogo alemán de ese nombre, que lo descubrió en 1873. Se dice que el papiro fue encontrado entre las piernas de una momia en una tumba en Assasif y que fue vendida a Edwin Smith por un comerciante egipcio, en 1862, para posteriormente ser adquirida por el egiptólogo George Moritz Ebers, en 1872. En dicho papiro se registran cerca de 700 remedios mágicos rituales populares, para curar diversas enfermedades. Contiene cerca de mil recetas, compuestas por ajo, cebolla, miel, higos y algunos minerales, con la finalidad fundamental de expulsar del cuerpo las materias nocivas. Esto prueba, además, que los egipcios tenían algunos conocimientos de epidemiología.


ALCMEON DE CROTONA, s. VI aC.


Alcmeon de Crotona
Este personaje fue un filósofo pitagórico dedicado a la medicina. Es el único pensador itálico que existe entre Pitágoras y Parménides. Se adjudica a su creación la tabla pitagórica de las oposiciones (dulce-amargo; blanco-negro; grande-pequeño; que ponía en relaciones a las sensaciones, los colores y la magnitud.

Ahora bien, es obvio que, para desarrollar la medicina se requería mejorar los conocimientos anatómicos del ser humano y esto no era sencillo, en sociedades que no dejaban estudiar los cadáveres. Solo hacia el siglo VI aC, el naturalista griego Alcmeón hace la primera disección de un cuerpo humano de la que se tienen pruebas. Es más, en dicha disección descubrió la diferencia entre arterias y venas e hizo observaciones sobre la conexión de los órganos sensoriales y los nervios.

No obstante el desarrollo de la medicina no paró ahí en estos estadios de la civilización.


PRAXAGORAS DE COS
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Seccion de una arteria
Sobre el siglo IV aC, Praxágoras, influyente médico de lka antigua Grecia, nacido en Cos aproximadamente en 340 aC, hijo y nieto de médicos, se destacó también en anatomía humana, tanto que a él se debe el nombre de "arterias", nombre dado erróneamente por su convicción de que sus conexiones -en griego artáo-, servía para transportar el aire. Pasaban los años. Hacia el 480 aC. El filósofo griego Heráclito asevera que los sueños no tenían significado alguno, salvo del que puedan tener en los pensamientos de un individuo.

En síntesis, los orígenes de la medicina, ha significado una lucha contra la superstición y los mitos de los pueblos.


HIPOCRATES
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Hipocrates
Hipócrates de Cos (en griego: Ἱπποκράτης, Cos, c. 460 a. C. - Tesalia c. 370 a. C.) fue un médico de la Antigua Grecia que ejerció durante el llamado siglo de Pericles. Es considerado una de las figuras más destacadas de la historia de la medicina y muchos autores se refieren a él como el «padre de la medicina» en reconocimiento a sus importantes y duraderas contribuciones a esta ciencia como fundador de la escuela que lleva su nombre. Esta escuela intelectual revolucionó la medicina de la Antigua Grecia, estableciéndola como una disciplina separada de otros campos con los cuales se la había asociado tradicionalmente (notablemente la teúrgia y la filosofía), convirtiendo el ejercicio de la medicina en una auténtica profesión.

Sin embargo, suelen entremezclarse los descubrimientos médicos de los escritores del Corpus hippocraticum, los practicantes de la medicina hipocrática y las acciones del mismo Hipócrates, por lo que se sabe muy poco sobre lo que el propio Hipócrates pensó, escribió e hizo realmente. A pesar de esta indefinición, Hipócrates es representado a menudo como paradigma del médico antiguo. En concreto, se le atribuye un gran progreso en el estudio sistemático de la medicina clínica, reuniendo el conocimiento médico de escuelas anteriores y prescribiendo prácticas médicas de gran importancia histórica, como el juramento hipocrático y otras obras.

No hay que confundirlo con Hipócrates de Quíos, matemático griego del siglo V a. C.,7 que nació en la isla de Quíos, no muy lejos de la de Cos, cuyo hito más importante fue la cuadratura de la lúnula.

Mapa cuidades antiguas de Grecia
El más famoso médico de la antigüedad, era hijo de Heráclides, de la familia de Asclepíades, y recibió probablemente sólida instrucción con Gorgias de Leoncio. Fue amigo del filósofo Demócrito. Viajó por Tesalia, Tracia, Macedonia y ciudades del Asia. En Atenas ejerció y enseñó medicina y su actuación durante una peste le valió un homenaje público. Su fama llegó a Persia, de donde el rey Artajerjes le invitó a ir para combatir una epidemia, ofreciéndole cuantiosas riquezas; pero Hipócrates se negó a colaborar con los enemigos de su pueblo. Murió en Larisa de Tesalia y, según la tradición, sobre su tumba las abejas construyeron una columna con miel y cera curativas.

De su época data la costumbre de que los médicos presten el llamado juramento de Hipócrates o hipocrático, práctica que marca el paso del exclusivismo de casta al libre ejercicio de la profesión. Varios son los escritos que se conservan bajo el nombre de Hipócrates: De la Antigua Medicina; Sobre el aire, el agua y la posición; Acerca de la Enfermedad Sagrada; Sobre la Dieta; Aforismos de Hipócrates; Sobre la Naturaleza Humana; etc.

Desde los tiempos de Hipócrates la medicina toma un cariz científico y se establece la observación clínica como base de la terapéutica; se explican las enfermedades por el desequilibrio de los cuatro humores corporales: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema, cuya perfecta armonía está regida por la vix naturae (fuerza de la naturaleza), correspondiendo al médico restablecer dicho equilibrio mediante la corrección de los humores deficientes o sobrantes.


JURAMENTO HIPOCRATICO
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Juramento de Hipocrates de Cos
“Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad.

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la la ley médica y a nadie más.

Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.

Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.

No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente.

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa" - Hipócrates de Cos



Cuerpo en la Edad Media
El ejercicio de la actividad médica en la Edad Media constaba de una intrigante mezcla de supersticiones, tradiciones, plantas medicinales y conocimientos transmitidos por los antiguos griegos y romanos. La gente en la Edad Media tenía un conocimiento sorprendente de cómo funcionaba el cuerpo humano y muchas curas se basaban en torno a plantas y hierbas que aún hoy en día se utilizan.

Hospital Medieval
Asimismo, dada la falta de cultura y la propia ignorancia de las personas, hizo que el miedo y la superstición desempeñaran un papel importante en la medicina medieval. Mucha gente creía que las enfermedades eran un castigo de Dios, y la curación sólo podía venir de la ayuda divina. Los enfermos buscaban la sanación sólo a través de la oración o bien peregrinando a algún lugar santo, en vez de acudir al médico o al curandero. Obvio que en este aspecto, gran influencia tenía sobre las gentes y los pacientes, especialmente, la Iglesia Católica.

Medicina Medieval cuatro humores
En cuanto a la teoría hipocrática de los cuatro humores del cuerpo, ésta era la principal característica de la medicina durante la Edad Media. La mayoría de los médicos creían que las enfermedades provenían a consecuencia del desequilibrio del humor en el cuerpo, que debía ser restaurado para que el paciente recobrara la salud. Ingenioso razonamiento, pero poco efectivo en los hechos.

Esta teoría provenía de las enseñanzas de los antiguos griegos, como Hipócrates y Galeno. Sus textos aludían a los cuatro humores del cuerpo: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Estos humores se asociaban con elementos del mundo natural: la bilis negra con la tierra, la flema con el agua, la sangre con el aire, y la bilis amarilla con el fuego. Se creía que las cuatro estaciones del año podían afectar a la salud del paciente, y los médicos usaban la astrología como parte de su tratamiento, en la creencia de que los movimientos de la luna y las estrellas podían hacer que una cura fuera más efectiva o no.

Sanguijuela
La sangría era un método de curación común, y se usó durante muchos años después de la época medieval. A un paciente se le pinchaba y las sanguijuelas se bebían la sangre de la parte afectada del cuerpo. Aunque en cierto modo en esta época se carecía de conocimientos médicos, los doctores comprendían muy bien el funcionamiento del cuerpo humano.

Se llevaron a cabo algunas operaciones, tales como la eliminación de las cataratas de los ojos, las amputaciones y la fijación de los huesos después de alguna rotura. Se intentó usar algún tipo de anestesia, pero a veces se consideraban fatales, ya que muchos de ellos incluían veneno.


LA MEDICINA EN CHILE Y SUS DIVERSAS ETAPAS HISTORICAS.


PERIODO PRECOLOMBINO:

Este trabajo pretende adentrarnos en el inicio de la ciencia médica en Chile, pasando por el estado de ella, si se pudiera calificar así en los comienzos, en la época anterior a la llegada de los evangelizadores y conquistadores europeos, para detenernos en la deplorable enseñanza de la medicina en tiempos de la Colonia y luego, en la absoluta falta de maestros idóneos, más aún cuando se consagraban a la profesión médica personas de escasa cultura y era ejercida por barberos; luego desarrollaremos sus avances hasta acercarnos a la época actual.

Con toda propiedad se puede decir que las fuentes primarias de la medicina chilena se consagraron en la época precolombina, en términos de una medicina muy primitiva, influenciada por aspectos mágicos de las enfermedades, la incursión en ellas de espíritus malignos y la clara adherencia empírica y mágica de las terapias.

Es natural pensar que el desarrollo de las culturas asentadas en América antes de la llegada de los europeos, precolombinas precisamente, adolecían de un profundo retardo cultural en relación a Europa.

Culturas Precolombinas
Sin parecer ofensivo, a la llegada de los colonizadores las culturas precolombinas de nuestro continente ni siquiera había alcanzado a la edad del bronce. Se estima que la diferencia tecnológica entre ambos mundos bordea cuatro mil años.

Civilizaciones tan reconocidas actualmente, en la época precolombina, no conocían la rueda, el arado, la destilación, el vidrio, el molino, el arco, los instrumentos musicales de cuerda, el hierro fundido ni los mamíferos domésticos.

En esas circunstancias, difícilmente podrían haber alcanzado una medicina basada en la ciencia y la razón, ya que obviamente, no pudieron separar lo orgánico de lo funcional en sus creencias religiosas.

Sin embargo, justo es destacar el uso de los aborígenes americanos de hierbas medicinales, aguas termales y cirugías menores, desarrollo hecho a pesar de sus carencias culturales.

Machis en 1903
La medicina, en la cultura mapuche, estaba desarrollada en términos del predominio de machis y hechiceros, que indistintamente aplicaban la magia con el uso de prácticas no mágicas, y para ello utilizaban el Rehue, tronco alto del canelo que simbolizaba el poder.

El uso de plantas medicinales fue muy difundido y es así como posteriormente la medicina y farmacia adquirieron ese conocimiento como complemento de la denominada medicina tradicional, más aún cuando, por ejemplo, la aplicación de plantas y aguas termales sanaron de diversas enfermedades a los españoles.


ETAPA HISPANICA-COLONIAL


Tratamiento hombre
El aislamiento cultural y retardo en la incorporación de tecnologías, hizo que el largo período colonial, de tres siglos, no recibiera aportes en medicina provenientes del viejo mundo, de modo que prácticamente estábamos estancados en el medioevo, en circunstancias que aquellos pasaban indistintamente del Renacimiento al Barroco, y de allí a la Ilustración, que como se comprenderá produjo grandes avances en la civilización, especialmente en Europa.

Está de más referirnos al primitivismo y estancamiento ya indicado.

Se estima por historiadores de la conquista española que fueron dos grandes personajes los que debieron resolver el problema de la medicina colonial, y que fueron Pedro de Valdivia y Alonso de Ribera, para lo cual contaron con el concurso del cabildo, produciéndose paulatinamente la transición de la medicina aborigen a la medicina española, precaria en estas tierras por supuesto, pero que significaban positivos avances, ya que estaba basada en la atención médica practicada por religiosos, al igual que en el medioevo.

Antiguo Hospital San Juan de Dios
Sin ninguna duda podemos afirmar que el primer hospital creado en Chile es el San Juan de Dios, en las ciudades de Concepción y Santiago, denominados entonces hospitales del Socorro, y que eran administrados por los cabildos, quiénes designaban a un mayordomo y a diputados para vigilar su funcionamiento y las prácticas hechas por los médicos o cirujanos a los pacientes.



Cabildo Buenos Aires
EL CABILDO. La institución colonial del Cabildo estaba dirigido por dos alcaldes y seis regidores electos por los vecinos. Sus funciones y atribuciones eran múltiples, tanto en el orden administrativo como judicial, además de ejecutar obras públicas, de hacer entrega de terrenos o solares a vecinos destacados en la Guerra de Arauco; asimismo les correspondía ejercer el control de los diversos oficios, fijando aranceles incluso. Por último, y esto nos atañe, cuidaban de la higiene y salubridad, instruían y dotaban de medios para combatir las frecuentes epidemias, y ejercían control a quiénes se dedicaban a la salud, fueran éstos hechiceros, machis, médicos, cirujanos, comadronas, barberos.

PRECURSORES DE LA MEDICINA EN CHILE. Los precursores en el ejercicio de la medicina en Chile, fueron el Licenciado Hernando de Castro, primer médico del Hospital San Juan de Dios y primer cirujano el Licenciado Gonzalo Bazán, en los primeros años de la Conquista. Posteriormente, el primer médico nacido en Chile fue el serenense Juan Guerra, educado en Lima, y que sirvió bajo el Gobierno de Alonso de Ribera.

Cabildo Santiago 1784
La mayor dificultad consistía, obviamente al igual que hoy, en la alta demanda y la carencia de recursos para funcionar el hospital, de modo que el expediente para sufragar los gastos fue en sus inicios la donación de la hacienda de Huechuraba por parte del capitán Luis de Toledo y los títulos de la hacienda del Hospital (Paine, actual Región Metropolitana), donada por el corregidor Alonso de Miranda. Asimismo, es importante el documento del Cabildo de Santiago que impone en dicha escritura a los religiosos franciscanos para donar al Hospital San Juan de Dios de Santiago doce solares para sus terrenos al sur de la Alameda; en síntesis, los hospitales de la colonia tenían como ingresos fijos el noveno y medio, doce por ciento, del diezmo de la iglesia; las referidas donaciones permitían explotar las haciendas y de este modo obtener ingresos de la producción agrícola y eran la base del presupuesto anual para mantención del hospital; otras donaciones, menos cuantiosas, fueron un molino, solares, limosnas y bienes dejados por testamento con el referido fin de beneficencia.

Governador de Chile- Alonso de Ribera

ETAPA COLONIAL RELIGIOSA (1616-1823)


Cuando se pudo fin al período de Conquista, por el Gobernador Ribera, dando inicio a la época clásica de la Colonia, dominada por la cultura religiosa, en el año 1616, el virrey del Perú, Francisco de Borja, a solicitud de Ribera, envió a la orden religiosa de los Hermanos de San Juan de Dios a hacerse cargo de los hospitales de Santiago y Concepción. Naturalmente, con ello el Hospital cambió su nombre para llamarse "San Juan de Dios" y sería administrado por los religiosos hasta finales de la Independencia, en 1823.



LA REAL UNIVERSIDAD DE SAN FELIPE Y EL PROTOMEDICATO (1756-1839)


Universidad Real de San Felipe
La vida académica y de corte intelectual de la ya mestiza sociedad chilena, se originó formalmente a mediados del siglo XVIII con la creación de la Universidad de San Felipe y el establecimiento docto del Tribunal del Protomedicato, en 1756. Ambas instituciones persistieron durante las primeras décadas del siglo XIX en la Independencia. La medicina colonial se terminó, finalmente, con la creación de la antigua Escuela de Medicina en 1833 y la extinción legal de la Universidad de San Felipe en 1839.

 
Universidad de Chile

LA UNIVERSIDAD DE CHILE
. En reemplazo y como sucesora de la Real Universidad de San Felipe, se creó el 17 de septiembre de 1842, la Universidad de Chile, primera universidad republicana, la que ha sido dueña de una gran trayectoria y ha influido determinantemente en el desarrollo intelectual y cultural del país hasta nuestros días. Desde la Reforma Universitaria de 1968 y el proceso de regionalización de 1981, constituye una de las dieciséis universidades del Consorcio de Universidades Estatales de Chile y pertenece al Consejo de Rectores. Su Casa Central se encuentra ubicada en la ciudad de Santiago, Alameda de las Delicias, y es conocida como la Casa de Bello, en homenaje a su primer rector, el destacado humanista venezolano-chileno Andrés Bello López, siendo su actual rector don Víctor Pérez.

El Protomedicato
TRIBUNAL DEL PROTOMEDICATO. En cuanto al denominado Tribunal del Protomedicato, ésta fue una institución administrativa y judicial creada por la Corona española en el siglo XV para regular las profesiones de la salud. Era presidido por el protomédico, un profesor de Prima Medicina, el cual podía delegar funciones. Así fue como los protomédicos chilenos durante los siglos XVII y XVIII eran dependientes del Tribunal de Lima y controlados localmente por el Cabildo.

Posteriormente, con la fundación de la Universidad de San Felipe se creó la Cátedra de Medicina y, en 1756, fue nombrado protomédico el profesor de Prima Medicina Dr. Domingo Nevin (1722-1770), nacido en Irlanda y titulado en Francia, quién había llegado a Chile en el año 1754.

En la Facultad de Medicina se conservan los retratos de los últimos protomédicos del período de transición de la Colonia a la República, y que fueron don Guillermo Cunningham Blest, padre de los Blest Gana, y Agustín Nathaniel Cox (1785-1869), último protomédico de 1836 a 1843, y traído a Chile como su médico de cabecera por el ilustre ciudadano don Martín Calvo de Encalada, Marqués de Villapalma.

ETAPA DE LA INDEPENDENCIA (1810-1830).

Como consecuencia de haber llegado durante el siglo XIX a la cultura de la civilización occidental la época del Romanticismo y, posteriormente, la del Positivismo, las que influyeron de modo decisivo en el progreso de la Medicina Universal, esta vez, a diferencia de la época Colonial, ambos movimientos intelectuales influyeron directa y contemporáneamente en los médicos extranjeros avecindados en Chile durante la época de la emancipación (1810-1830).

Dr. Guillermo C. Blest
La influencia directa de la Medicina europea romántica, con un fuerte componente de la Ilustración, se inició en Chile con la inmigración de los médicos británicos Guillermo C. Blest (1800-1884) y Nataniel Cox (1785-1869), de los franceses Lorenzo Sazié (1807-1865) y Francisco Lafargue (1803-1850); y los españoles Manuel Julián Grajales (1800-1855) y Juan Miquel (1792-1866). Ellos introdujeron en Chile los progresos tecnológicos europeos y el espíritu de la época originados en la Ilustración y el romanticismo, al cual contribuyó también Andrés Bello. La influencia preponderante fue determinada por Blest y Sazié.

El período de la emancipación de la corona española, se extendió durante el primer cuarto del siglo XIX y fue un proceso de transición de las instituciones coloniales hasta llegar a establecerse los organismos del Estado Republicano. La cultura colonial se fue apagando lentamente hasta la mitad del siglo XIX, pero en 1830, con el advenimiento de la República Conservadora-Pelucona y la Constitución de 1833 se pudo echar las bases de una medicina nacional autóctona.


ETAPA REPUBLICANA.


PRIMERA ESCUELA DE MEDICINA (1833-1842)

Durante el período de la Independencia, 1810 en adelante, los médicos republicanos debieron aceptar continuar trabajando con las instituciones heredadas del gobierno colonial: los Cabildos, el Protomedicato y la Universidad de San Felipe, sin poder controlar las epidemias ni dar una asistencia médica adecuada.

La mayoría de los médicos practicantes eran extranjeros y los escasos médicos chilenos no tenían ninguna influencia en las autoridades, primero, por tratarse de un oficio ejercido por personas de baja cultura y por ser servido por persona que las más de las veces, por el solo hecho de acudir a un hospital, de forma permanente, y aprendido tecnicismos, daban un examen y a practicar la medicina; así fue en los albores de poco cotizada esta profesión.

Presidente Joaquín Prieto Vial
El primer curso de la carrera de Medicina fue inaugurado el 15 de abril de 1833 por el Presidente Joaquín Prieto Vial. Establecía una carrera de 6 años de duración. Sus tres profesores fundadores fueron Guillermo Cunningham Blest, director del curso y profesor de Medicina; Lorenzo Sazié profesor de Cirugía y Obstetricia y Pedro Morán, profesor de Anatomía, Fisiología e Higiene. El doctor Vicente Bustillos ejercía la cátedra de Farmacia. Los alumnos que se matricularon fueron 22, pero al cabo de escasos meses pocos continuaban sus estudios. En 1842, recibieron sus títulos los doctores Javier Tocornal, Luis Ballester, Francisco Rodríguez y Juan Mackenna (hijo del general irlandés del mismo nombre).

Fueron tan precarios los comienzos de los estudios sistemáticos, que estos cursos de Medicina se desarrollaron sin contar con recursos físicos propios. Las clases se hacían en el Instituto Nacional, cuyo edificio estaba en el lugar que actualmente ocupa el Teatro Municipal. Las actividades prácticas se hacían en el Hospital San Juan de Dios, en la Alameda entre San Francisco y Santa Rosa, donde se habilitó un anfiteatro de anatomía. En 1839, las clases se trasladaron a dicho Hospital y sólo en 1857 comenzó el traslado a un edificio propio para la Escuela de Medicina en la calle San Francisco, el cual fue inaugurado en 1863. Fue en la antigua escuela clásica, descrita por Orrego Luco, donde se formaron todas las generaciones de médicos del siglo XIX hasta la inauguración del palacio de la Avenida Independencia en 1889. El viejo edificio fue demolido en 1944 junto con el Hospital San Juan de Dios.

Este articulista tuvo el agrado de ser invitado a la celebración de los 150 años de la creación de la escuela de Medicina de la Universidad de Chile, y siendo su suegro, el Dr. Roberto Fuster, un pintor connotado, éste participó en una exposición alusiva al aniversario, en la cual presentó a concurso un cuadro en que se apreciaba la fachada de la Escuela de Medicina, obra de gran valor artístico que ilustró un opúsculo en que se reseñaba el aniversario, precisamente era la portada de la pequeña obra.

FUNDACION DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE: ALMA MATER DE LA CULTURA NACIONAL.

Presidente Manuel Bulnes Prieto
Los impulsores, entre ellos el Presidente Manuel Bulnes Prieto, crearon la Universidad de Chile, continuadora de la colonial Real Universidad de San Felipe, precisamente para expandir las humanidades, las ciencias y las artes, dada su estructura laica y pluralista, durante el siglo XIX, permitiendo de este modo que sus maestros y egresados contribuyeran de modo fundamental en el siglo XX a la dictación de las leyes políticas, económicas y sociales que harían la grandeza de la República. La Universidad de Chile, por ser estatal y nacional, se expandió por todo el territorio, cubriendo las actividades de bien público, impulsando el desarrollo científico, estimulando, difundiendo el humanismo y convirtiéndose en el alma mater de la cultura nacional.

Dentro de este contexto, la medicina chilena estableció su desarrollo y hogar intelectual en la Facultad de Medicina y de ella saldrían a lo largo de más de un siglo las falanges de los grandes maestros y discípulos que iban a construir en el siglo XX el Estado Benefactor y la Medicina social, a la vez que echarían los cimientos de las ciencias y de la tecnología médicas nacionales como catalizador del desarrollo del país.

La Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, a partir de su creación en 1842, tomó a su cargo oficialmente la responsabilidad del Estado Republicano en formar a los profesionales de la salud.

Nathaniel Cox
El 19 de noviembre de 1842 se dictó la Ley Orgánica de la Universidad de Chile. El 28 de junio de 1843 el presidente Bulnes y su ministro Manuel Montt, sucesor de aquel en la Presidencia a partir de 1851, nombraron el claustro de profesores de la Facultad de Medicina, compuesto por ocho médicos: los chilenos Luis Ballesteros y Francisco Javier Tocornal; los británicos Thomas Armstrong, William y John y Nathaniel Cox, y los franceses Lorenzo Sazié y Julio Lafarge.

Dr. Lorenzo Sazié
El 21 de julio fue nombrado decano el Dr. Lorenzo Sazié y secretario el Dr. Francisco J. Tocornal. El decano era, además, protomédico del Estado. La Facultad de Medicina estructuró durante el siglo XIX la educación médica con cinco reformas de programas en los años 1861, 1868, 1882, 1884 y 1888. Progresivamente se fueron incorporando nuevas disciplinas, hasta que, en 1889, la Escuela llegó a tener 23 asignaturas, distribuidas en 6 años, con profesores nacionales de todas las especialidades. Se completó de este modo el período formativo de la enseñanza médica.

Obviamente a estas alturas, el progreso ha sido magnífico y no tiene comparación alguna con la medicina cavernícola del período precolombino.

Dr. José Joaquín Aguirre
El heredero chileno de Sazié y Blest fue el Dr. José Joaquín Aguirre, quien fue elegido decano y protomédico en 1867, y primer presidente y fundador de la Sociedad Médica de Santiago en 1869. Se iniciaba así su impresionante carrera médica, universitaria y política, que lo iba a llevar a ser decano por varios períodos, Rector de la Universidad de Chile entre 1889 y 1893, y diputado e intendente, así como presidente del Consejo Superior de Higiene y presidente del Primer Congreso Médico Nacional en 1889. Además, oriundo de San Felipe, pertenecía a una familia de destacados profesionales e la medicina y otras áreas, destacándose entre ellos su sobrino, el abogado y futuro Presidente, don Pedro Aguirre Cerda.

José J. Aguirre, quién es recordado hoy con el nombre dado al Hospital Clínico de la Universidad de Chile, el año 1889 acompañó al presidente José Manuel Balmaceda a inaugurar el nuevo edificio de la Escuela, en calle Independencia, en Santiago.

Manuel Barros Borgoño
Cobra especial importancia los esfuerzos del decano Aguirre para enviar a estudiar a Europa a una pléyade de jóvenes médicos, y es así como en 1874, partieron los primeros becados de la Facultad: los doctores Francisco Puelma Tupper (1850-1933), Manuel Barros Borgoño (futuro rector de la Universidad de Chile), Vicente Izquierdo Sanfuentes (1850-1926), Carlos Sazié (1852-192 1) y Máximo Cienfuegos (1853-1910), quienes trajeron las nuevas técnicas de la cirugía antiséptica y nuevos métodos de diagnóstico en microbiología, histología y oftalmología, como así mismo valiosos libros y revistas médicas.

Augusto Orrego Luco
Casi todos los nuevos profesores, como Ventura Carvallo (1855-1917), Augusto Orrego Luco (1848-1933), Nicanor Rojas (1835-1892), viajaron a Europa a hacer estadías en las grandes clínicas francesas y alemanas. Como contraparte, a su vez llegaron médicos europeos a proveer cargos a la Facultad y en la asistencia hospitalaria. Entre ellos recordamos a Germán Schneider (1820-1884), profesor de Medicina; Rodulfo Amando Philippi (1808-1904), profesor de Historia Natural y Botánica; Juan José Brünner (1825-1899); Jorge H. Petit (1810-1869), profesor de Cirugía, y William T. Benham (1845-1879).

Posteriormente, en 1889 y 1890, partió a Europa otro grupo de 7 becados entre los que se encontraban Lucas Sierra, Alejandro del Río y Gregorio Amunátegui, que tan destacada figuración tendrían en el siglo XX.

Eloísa Díaz Insunza
PRIMERAS MUJERES MEDICOS EN CHILE. En 1879, en plena Guerra del Pacífico, el país debía seguir funcionando a pesar de la conflagración, se creó oficialmente el título de médico-cirujano para los egresados de la Escuela y terminó su existencia legal el Protomédico del Estado. En 1887 recibieron su título las dos primeras mujeres médicos, las doctoras Eloísa Díaz Insunza (1866-1950) y Ernestina Pérez Barahona.

MAL USO DE LA DENOMINACION DOCTOR. De más está decir que existe una costumbre en casi todo el mundo, de designar a los médicos como doctores, lo cual es una forma amable de referirse a quiénes ejercen la medicina, más bien un término conceptuoso, pero la verdad es que el doctorado es un grado académico superior al de licenciado en ciencias médicas o medicina, de modo que esto, que pareciera un error común no es más que una costumbre muy arraigada en el mundo.

ESCUELA DE QUIMICA Y FARMACIA. En el año 1989 se formó la Escuela de Química y Farmacia, quedando establecida la carrera de químico-farmacéutico, con un plan de dos años. Asimismo, se creó la carrera de dentista en 1888, en un curso de dos años. De este modo, en 1891, la Facultad de Medicina albergaba tres carreras; Medicina, Dentística, y Farmacia, con profesores comunes. El desarrollo y creación de facultades derivadas iba a efectuarse bien avanzado el siglo XX.

ATENCION HOSPITALARIA Y SANITARIA.

Vibrio Cholerae bacteria que causa el cólera
Las condiciones de atención hospitalaria y de control sanitario de epidemias, tifus, cólera y viruela, a mediados del siglo XIX, eran desastrosas, no obstante los progresos en la organización de la medicina oficial del Estado republicano. En 1871, había sólo dos hospitales en Santiago y la mortalidad era de un 21%. Para una población estimada en 110.000 habitantes existían menos de 600 camas.

Abdón Cifuentes
En consecuencia, el gobierno del Presidente don José Joaquín Pérez decidió, por intermedio de su ministro Abdón Cifuentes, crear nuevos hospitales para hacer frente a la tremenda presión asistencial. En 1872 se inició la construcción de los hospitales San Vicente de Paul, Salvador y San José. Fueron creados para ser destinados a lazaretos u hospitales mixtos de hombres y mujeres. En 1873 se formó la maternidad del hospital San Borja y el hospital Salvador fue inaugurado como lazareto en 1876. Finalmente, el gobierno decidió reorganizar la Beneficencia y nombró en 1875 una comisión formada por José Manuel Balmaceda, Benjamín Vicuña Mackenna y los doctores José Joaquín Aguirre, Murillo, Valderrama y Ramón Allende Padín (abuelo del futuro Presidente Salvador Allende), destinada a fijar una política completa de atención médica y salud pública. Esta decisión permitió duplicar las camas de hospital y edificar, más tarde, una nueva Escuela de Medicina durante la presidencia de Balmaceda.

En la década de los 80, y sobre la base de los nuevos hospitales, se logró mejorar considerablemente la atención médica y quirúrgica con la introducción de nuevas técnicas y procedimientos diagnósticos, de tal modo que, en 1892, la mortalidad del hospital San Juan de Dios había bajado a 12% (baja porcentual de 9 puntos). En 1889 se creó el Consejo Superior de Higiene, presidido por don José Joaquín Aguirre, que centralizó las acciones estatales para la labor sanitaria. A pesar de estos progresos, la atención médica de las epidemias era aún deficiente, pues recién comenzaban a descubrirse las bacterias patógenas.

 Mycobacterium bacteria causante de la tuberculosis
BACTERIAS PATOGENAS: Las bacterias patógenas son aquellas que causan enfermedades infecciosas, obviamente referidas al ser humano. Aunque la gran mayoría de las bacterias son inofensivas o benéficas, pocas bacterias son patógenas. La enfermedad bacteriana más común es la tuberculosis, causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, causante de aproximadamente 2 millones de muertes de personas al año, mayoritariamente en la región del África sub-Sahariano. Las bacterias patógenas contribuyen a otras enfermedades globales importantes, tales como la neumonía, la cual puede ser causada por bacterias como Streptococcus y Pseudomonas, y enfermedades asociadas con alimentos, que pueden ser causadas por bacterias como Shigella, Campylobacter y Salmonella. Las bacterias patógenas también causan infecciones tales como el tétanos, fiebre tifoidea, difteria, sífilis y lepra.

Cloroformo en la medicina
ADELANTOS EN LA PRACTICA DE LA MEDICINA. Durante este período se introdujeron en la práctica médica el cloroformo (1850), el oftalmoscopio, el termómetro clínico, el microscopio, la jeringa de Pravaz (1870), el pleximetro, el estetoscopio, el esfigmógrafo. En Cirugía se introdujeron la antisepsia (1888) y la anestesia (1886), con lo que se pudieron efectuar con menos riesgos las intervenciones quirúrgicas, como hernia inguinal (1887), oclusiones intestinales, gastrostomía, ovariotomía, histerectomías, amputaciones y otras. Con todo este arsenal de tecnologías y normas de atención hospitalaria, que a la fecha ya son reliquias médico-históricas, el cuerpo médico chileno pudo prestar eficiente atención durante la Guerra del Pacífico (1879-1884) y las guerras civiles de 1859 y 1891. En esta última, los hospitales de San Vicente de Paul y Salvador se transformaron en los llamados "hospitales de Sangre".


INVESTIGACION Y DOCENCIA. (1931-1968)

La Universidad de Chile modernizó su estructura en 1931 y su Facultad de Medicina pudo iniciar un período de gran desarrollo y expansión de las ciencias biológicas y médicas. Ya no era la única Escuela de Medicina del país, pues había ayudado a fundar otras escuelas en la Universidad de Concepción (1924) y en la Universidad Católica (1930). Pero fueron los alumnos y profesores de la Universidad de Chile quienes fundaron los nuevos centros biomédicos en todo Chile: Concepción, Católica de Chile, Valparaíso, Valdivia y Temuco.

Como reconocida alma Mater de la cultura nacional, la Universidad de Chile formó toda una generación de especialistas en biología y medicina. Igualmente, en lo que podríamos calificar de edad de oro del progreso de la medicina, a mediados del siglo XX, se fundaron todas las sociedades científicas médicas, las revistas, los institutos científicos y médicos especializados bajo el amparo del Estado Benefactor y de la Universidad de Chile. Nacieron también muchas escuelas de disciplinas científicas bajo la inspiración de destacados maestros que irradiaron su influencia en numerosos discípulos.

Dr. Danko Brncic
La escuela biológica chilena, fundada por el profesor italiano Juan Noé (recordado con su nombre dado al Hospital de Arica), en la segunda década del siglo, formó decenas de científicos entre los que destacaron Amador Neghme (1912-1987) en Parasitología; Gabriel Gasic y Tulio Pizzi en Inmunología y Oncología; Gustavo Hoecker, en Inmunogenética; Danko Brncic, en Genética Básica y Walter Fernández, en Histología. Brncic y Hoecker fueron agraciados con el Premio Nacional de Ciencias en 1987 y 1989, respectivamente.

Dr. Eduardo Cruz-Coke Lassabe
Por su parte, la Escuela de Química Fisiológica y Patológica del Dr. Eduardo Cruz-Coke Lassabe(1899-1974, senador y ex candidato presidencial), discípulo de Juan Noé, formó una gran pléyade de destacados premios nacionales de ciencias como el farmacólogo Jorge Mardones Restat (1977); el fisiólogo Héctor Croxatto Rezzio (1979); el bioquímico Herman Niemeyer Fernández (1983); y el fisiopatólogo Luis Vargas Fernández (1985). También el neurofisiólogo Joaquín Luco Valenzuela (1981) recibió la influencia de Cruz-Coke. Si hay que destacar un hecho, a mi juicio relevante. Los Drs. Croxatto, Luco y Vargas son profesores de la Universidad Católica, pero se formaron y titularon en la Universidad de Chile.

En cuanto a la fisiología, ésta tuvo un importante desarrollo bajo la influencia del profesor Teodoro Mühm y de su discípulo Francisco Höffmann (1902-1981), entre cuyos primeros colaboradores destacan Samuel Middleton, Bruno Günther, Jaime Talesnik y Osvaldo Cori.

Dr. Hernán Alessandri Rodríguez
El desarrollo de las ciencias clínicas estuvo liderada por los grandes profesores de Medicina de esa época, encabezados por Hernán Alessandri Rodríguez (1900-1980), hijo del Presidente Arturo Alessandri, y Alejandro Garretón Silva (1900-1980) y posteriormente por Rodolfo Armas Cruz, los cuales introdujeron en la clínica médica todas las nuevas subespecialidades, ya clásicas a estas alturas del desarrollo de la medicina, como la Cardiología, Gastroenterología, Nefrología, Endocrinología, Hematología y Reumatología. Los servicios de Medicina de los Hospitales del Salvador, San Borja, San Juan de Dios y San Vicente de Paul, instalaron los nuevos laboratorios de subespecialidades y modernizaron así la atención médica en el país. Fueron los últimos grandes médicos generalistas internistas, que abordaban y trataban todas las enfermedades en la gran tradición de la clínica europea. Es decir, el aspecto clínico era importante en estos médicos; la relación directa con el paciente fundamental, y ello respaldado por las subespecializaciones hizo subir el nivel de la atención médica en varios grados.

Dr.  Lucas Sierra Mendoza
La cirugía, por su parte, por concurso de los discípulos del cirujano Lucas Sierra Mendoza (1866-1936), expandieron y desarrollaron las clínicas quirúrgicas en todas las especialidades. En Oncología descolló Félix de Amesti (1896-1955) y en Neurocirugía el Dr. Alfonso Asenjo Gómez (1900-1985), el cual obtuvo el Premio Nacional de Ciencias en 1972.(expulsado del Hospital de Neurocirugía por el Gobierno Militar del General Pinochet); el oncólogo Leonardo Guzmán Cortés fundó el Instituto del Radium.

En Pediatría los discípulos de Luis Calvo Mackenna (1883-1937) modernizan la especialidad, remodelando los hospitales pediátricos, introduciendo laboratorios de subespecialidades. Destacaron Aníbal Ariztía Ariztía (1894-1986) y Arturo Scroggie Vergara (1894-1970), los que fueron grandes pediatras generalistas de la época. La cirugía infantil fue fundada por el Dr. Eugenio Díaz Lira (1880-1945).

Hospital Calvo Mackenna
HOSPITAL DR. LUIS CALVO MACKENNA.
El Hospital Luis Calvo Mackenna (HLCM) fue fundado en 1942, pero su gestación es de varios años antes en que, los Drs. Luis Calvo Mackenna y Aníbal Ariztía a partir de su sólida acción en la antigua Casa Nacional del Niño, consiguen el apoyo necesario para la construcción del Hospital.

Dr. Aníbal Ariztía
En el Hospital Calvo Mackenna se han atendido millones de niños tanto de Chile como del exterior y en estos años de existencia se ha ido construyendo una rica historia marcada por una convivencia muy fructífera de los niños, sus padres y el equipo médico. Cada uno de los estamentos del Hospital tienen su propia y vibrante historia, que da sentido y trascendencia a la función que realiza desde hace siete décadas.En los primeros años de funcionamiento se fue constituyendo un equipo humano encabezado por grandes figuras de la pediatría y cirugía infantil nacional, los que vieron la necesidad de concretar esta labor y desde entonces se ha desarrollado una sólida alianza docente asistencial. El Prof. Dr. Aníbal Ariztía A. fue el primer jefe de servicio y profesor de la cátedra extraordinaria de pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, destacando siempre su iniciativa organizadora junto a una enorme energía docente.

Patio interior del hospital San Vicente de Paul
Importante es destacar, ante la explosión demográfica que se avecinaba en Chile, las especialidades de Obstetricia y Ginecología, y es así como desarrollan y modernizan la especialidad los doctores Carlos Mönckeberg Bravo (1884-1954) y Juan Wood Walters, en la maternidad del hospital San Vicente de Paul, y el Dr. Víctor Manuel Avilés en la maternidad del hospital del Salvador, ambos en Santiago. Las otras especialidades tuvieron destacados maestros en el oftalmólogo Carlos Charlín Correa (1885-1945), el urólogo Carlos Lobo O”nell y el dermatólogo Luis Prunés (1887-1970), los cuales modernizaron sus especialidades clínicas en la mejor tradición europea.

Toda esta tarea fundacional de la Medicina científica moderna en la Universidad de Chile se vio dramáticamente interrumpida con el incendio del edificio de la Escuela de Medicina en diciembre de 1948, donde fueron destruidos todos los laboratorios de ciencias básicas y preclínicas y parte de la biblioteca central. Afortunadamente se salvaron los escasos laboratorios clínicos del hospital San Vicente de Paul y del hospital del Salvador. A consecuencia de este infortunio, las ciencias biomédicas chilenas debieron reconstruir sus laboratorios con equipos más modernos, con la ayuda internacional.

LA MEDICINA SOCIAL Y EL ESTADO SOLIDARIO (1918-1973)

El siglo XX en sus inicios vio desfilar una destacada pléyade de médicos, académicos de la Universidad de Chile, entroncados en los niveles superiores del Ejecutivo, parlamento y administración pública, y fue quiénes forjaron una política de Estado para crear una legislación sanitaria y médico-social para solucionar los graves problemas de la salud del pueblo chileno. A diferencia del desarrollo científico de la Medicina chilena, dominada por la influencia extranjera y del desarrollo del positivismo de la medicina europea, la formación del Estado benefactor en la Medicina social fue una obra nacional original de las grandes personalidades médicas chilenas en la primera mitad del siglo XX.

Dr. Federico Puga Borne
El Profesor de Higiene y Medicina Legal, don Federico Puga Borne (1856-1935), titulado en 1878, fue el médico que tuvo la mayor influencia en el ámbito del gobierno, siendo nueve veces ministro de todos los presidentes, desde las administraciones de José Manuel Balmaceda hasta Juan Luis Sanfuentes.

Dr. Alejandro Del Río Soto-Aguilar
El apoyo de Borne fue vital para que Alejandro del Río Soto Aguilar (1867-193 9), profesor de Bacteriología e Higiene (1895), pudiera liderar el desarrollo de una política sanitaria estatal desde la presidencia del Instituto de Higiene y su Cátedra en la Facultad. Fundó la Asistencia Pública de Santiago en 1911, presidió la Sociedad Médica en 1910 y fue nombrado como el primer ministro de Higiene y Previsión Social en 1924, cuando Gregorio Amunátegui creó dicho Ministerio.

La imperiosa necesidad de crear una legislación sanitaria formal, mediante un Código que permitiera a los médicos tener poder directo para aplicar las políticas de salud, se discutía en el Consejo de Higiene desde 1902, siendo estéril cualquier avance en ese sentido. Sin embargo, Después de largas discusiones en el Parlamento, por iniciativa del médico, diputado radical y ministro Dr. Ramón Corbalán Melgarejo (1863-1935), fue promulgado el primer Código Sanitario chileno, el 22 de mayo de 1918, por el presidente Juan Luis Sanfuentes y su ministro del interior Arturo Alessandri Palma. El Dr. Corbalán dirigió la nueva Dirección de Sanidad (1918-1925), que debió enfrentar ese año 1918 la gran epidemia de tifus que se desató en el país.

En la década de los años 1920, la crisis de la sociedad burguesa en Chile entregó el poder político a las clases profesionales y militares, mal denominada clase media, los que introdujeron profundos cambios políticos y sociales que precipitaron desde 1924 la dictación de una nueva Constitución Política, una legislación médico social y la creación de nuevas estructuras institucionales asistenciales. Comenzó así una época de gran desarrollo y progreso de la Medicina que se extendió durante el tercio medio del siglo XX (1924-1973), y que hoy recordamos como la época dorada de la democracia chilena.

Médico Salvador Allende
MEDICOS-POLITICOS DESTACADOS. Los médicos-políticos, esto es, la élite médica de esa época alcanzó la cumbre del poder político distribuyendo sus fuerzas en los poderes ejecutivo y legislativo. La gravitación en el ejecutivo fue muy fuerte, pues tres médicos, José Santos Salas (1925), Eduardo Cruz-Coke Lassabe (1946) y Salvador Allende Gossens (1952, 1958, 1964, 1970) postularon a la Presidencia, siendo este último elegido al final. Otros tres médicos fueron vicepresidentes: Jerónimo Méndez, Raúl Brañes y Sótero del Río Gundián, y otros cinco, ministros del interior. Finalmente, hasta 1973, un total de 17 médicos fueron ministros de salud, la mayoría de ellos profesores de la Facultad de medicina de la Universidad de Chile.

La influencia médica en el Parlamento fue mayor, ya que en cada período legislativo había decenas de médicos y en un período hasta 5 senadores. No es, pues, extraño que, con tal poder político, la comunidad médica lograra impulsar el desarrollo de la Medicina social al más alto nivel en la historia del país.

Las obras médicas del Estado Benefactor se pueden agrupar en cuatro grandes categorías: las leyes previsionales; las instituciones asistenciales; los organismos de desarrollo de ciencia y tecnología y los colegios profesionales.

LEYES SOCIALES. Las leyes médico-sociales más importantes fueron: dictación del Código Sanitario (1918), Seguro Obligatorio de Enfermedad y Vejez (1924), Accidentes del Trabajo (1924), Medicina Preventiva (1938), Madre y Niño (1938), Estatuto Médico (1964) y Enfermedades Profesionales (1968).

Antiguo edificio del SERMANA
INSTITUCIONES ASISTENCIALES. Las grandes instituciones asistenciales creadas fueron: la Junta Central de Beneficencia (1931), la Sociedad Constructora de Establecimientos Hospitalarios (1944), el Servicio Nacional de Salud (1952), el SERMENA, Servicio Médico Nacional de Empleados (1960), el Formulario Nacional de Medicamentos (1965) y la Ley de Medicina Curativa (1968).

Las obras de educación, ciencia y tecnología se modernizaron con la expansión de la Universidad de Chile mediante sus nuevas y numerosas escuelas de especialización, institutos científicos y con la fundación de las nuevas escuelas de Medicina de Valparaíso, Temuco y Valdivia. Destacan entre otras fundaciones: la Escuela de Salubridad (1945), la Facultad de Ciencias (1955) y el Instituto de Ciencias Biológicas de Valparaíso (1952). En 1965 fueron fundadas la Academia de Medicina del Instituto de Chile, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) y la Comisión Chilena de Energía Nuclear.

Logo Colegio Medico de Chile
COLEGIOS PROFESIONALES. Finalmente, con leyes especiales fueron fundados todos los colegios profesionales de la salud, como el Colegio de Farmacéuticos (1942), el Colegio Médico de Chile (1948) y sucesivamente los otros colegios de Enfermeras, Matronas y Tecnólogos Médicos.

El denominado Estado Benefactor, forjó una política de Estado en Chile y fue una creación central de la clase dirigente médica formada en la Universidad de Chile, que era regida en esa época por los grandes y magníficos Rectores don Juvenal Hernández Jaque (20 años de rectorado) y Juan Gómez Millas (1953-1963).

Edificio del Ministerio de Salud
Esta fue la culminación del desarrollo de una tradición histórica estatal de cinco siglos, originada en el poder de los machis de la sociedad mapuche, en la jurisdicción del tribunal del Protomedicato en la Colonia y en la creación del Ministerio de Higiene en Chile en 1924. Fueron las etapas simbólicas del desarrollo del patrimonio cultural y espiritual del arte médico en la sociedad chilena y que después de cinco siglos valoramos hoy en plenitud.

2 comentarios:

  1. imperdible.., una mirada lúcida y bien informada que permite dimensionar lo que ha sido la historia de la medicina y su evolución en Chile.

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  2. Muy interesante. Es necesario indagar sobre los promotores de las leyes en el Gobierno y en el Congreso...

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