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viernes, 27 de agosto de 2010

BREVE HISTORIA DEL BICENTENARIO

Dedicado a Paloma del Pino.


Napoleón Bonaparte
En 1808 el Emperador de Francia, Napoleón Bonaparte, Napoleón I, declaró la Guerra a España porque éstos no querían que gobernara allí su hermano José Bonaparte, a quién apodaban Pepe Botella (decían que era tuerto y borracho), de modo que tomaron prisionero al Rey de España, llamado Fernando VII, quién renunció o abdicó a favor del hermano de Napoleón. (tuvo temor de que lo mataran).

La estrategia de Napoleón, en 1817 era atacar a Portugal, junto a España, para lo cual trasladaron tropas francesas dentro de España, y una vez dentro, pensando que el pueblo español los apoyaba, quiso Napoleón tomarse el poder, para lo cual tomó preso al rey Fernando VII, y puso en su lugar a su hermano José..

Fernando VII
Como el Rey de España Fernando VII era dueño de todas las posesiones que tenía en el mundo el trono español, en Chile no quisieron que unas Juntas de Regencia gobernaran mientras el Rey estuviera cautivo de los franceses, de modo que en 1810, el 18 de Septiembre, se juntaron los principales personajes de la Colonia, en Santiago, y en una reunión llamada Cabildo Abierto, formaron la llamada PRIMERA JUNTA NACIONAL DE GOBIERNO, la cual presidió el Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano, junto a varios vocales, Ignacio de la Carrera, Fernando Márquez de la Plata, Gaspar Marín, José Gregorio Argomedo, y varios más. Gobernarían mientras el Rey estuviera preso por los franceses.

Esa Primera Junta de Gobierno duró pocos meses, porque llegado de España José Miguel Carrera dio un golpe de Estado, luego otro, hasta que los patriotas, que ahora querían gobernarse solos, sin el Rey de España, fueron derrotados y debieron marcharse a Mendoza, en donde desde 1814 José de San Martín los organizó, y volvieron a Chile en 1817, en que derrotaron  a los españoles en las batallas de Chacabuco y Maipú.

Bernardo O'Higgins
Así, la Independencia de Chile se firmó en un Acta de Juramento que se realizó en la ciudad de Talca, el 12 de Febrero de 1818, cuando Bernardo O"Higgins, originario de Chillán, era Director Supremo o Presidente de Chile.

De este modo, se han sucedido muchísimos Directores Supremos y Presidentes hasta el día de hoy, en que gobierna Chile don Sebasrián Piñera, justo cuando ha transcurrido 200 años desde la Primera Junta Nacional de Gobierno, y por ello, al cumplirse 200 años se llama BICENTENARIO..

Algunos no están de acuerdo con celebrar el Bicentenario el año 2010, porque cuando se formó la Primera Junta de Gobierno, en 1810, ésta se formó mientras el Rey estuviera preso, y en esa año Chile no era independiente aún, de modo que se dice que el Bicentenario podría ser el 12 de febrero de 2017, ya que los patriotas con San Martín y O"Higgins derrotaron a los españoles en la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817 (200 años), o el Bicentenario se debiera celebrar el 12 de febrero de 2018, ya que el 12 de febrero de 1818 (200 años), se juró la Independencia de Chile en la ciudad de Talca, por el Director Supremo Bernardo O"Higgins, es decir, Chile era a partir de allí enteramente libre, sin responder a ordenes extranjeras ni reconocer al Rey de España como su dueño.

miércoles, 11 de agosto de 2010

TRIUNFOS MORALES

La República de Chile, ubicada en la zona más austral de sudamérica, con forma de lombriz solitaria y aislada del mundo por un imponente macizo denominado Los Andes y un mar Pacífico, pero a la vez muy belicoso, contiene una población conformada mayoritariamente por la unión necesaria y excusable, de soldados venidos desde España a buscar fortuna y hacerse "la américa" al poner oidos a mitos tan inverosímiles como El Dorado, y una población aborígen cantada por escritores españoles como guerrera, valerosa e incesantemente justiciera, algo que no se advierte en la actualidad, en que la obsecuencia es la tónica, hacen de este país una peculiar sombra del resto del mundo.

La gran tragedia que supone el aislamiento del resto del mundo, hace que acá se viva un exitismo y una complacencia ante las derrotas, la incapacidad de mantenernos a flote permanentemente, y la característica esencialo de este pueblo, cual es la calidad de secundones perpetuos.

Para ello, veremos que en los albores de la Independencia, la Gobernación de Chile le fue ofrecida a un argentino, José de San Martín, quién prudentemente declinó tan alto honor; sin embargo, el Primer Presidente del país (que antes se les llamaba Directores Supremos), era argentino de nacimiento: don Manuel Blanco Calvo de Encalada. Ello dice relación con otra característica nuestra, cual es el privilegiar lo extranjero por sobre lo nacional. Ninguna diferencia hay allí con tribus esquimales del polo norte, en las cuales el jefe de casa ofrece al visitante su mujer para que la acepte como su  mujer mientras dura la estadía; demás está decir que a los extranjeros se les recoge en la calle, se les lleva a la casa, se les dota de la mejor habitación, hacinándose el matrimonio y niños en una pieza, pero de este modo dar una impresión xde hospitalarios y buenas personas. Eso aquí y en todas partes se llama obsecuencia.

Sigamos. Como somos tan ajenos a los triunfos, recordamos a diario a nuestros escuálidos premios nobeles de literatura, sin haber logrado, después de 65 y 40 años, respectivamente, deslumbrar nuevamente a la Academia Sueca. En otras disciplinas del premio del inefable Alfred Nobel, no calificamos ni por equivocación, de modo que como triunfo moral inventamos premios alternativos, como aquel que recibió en economía el ex presidenciable y economista rector de la U. de Valdivia, Manfred Max Neef.

Ahora bien, es en el deporte, inspirado y con manipulación grotesca de las masas por la prensa y periodistas ad hoc, en que descollamos por nuestra inferioridad deportiva y la acumulación con record mundial de triunfos morales.

A modo de ejemplos, no puedo dejar de recordar a boxeadores, iquiqueños en su mayoría, que disputaron campeonatosmundiales, siendo rotundsamengte derrotados, pero en lo que se dio explicaciones burdas. Pisotones del árbitro, fallos localistas, aguas conteniendo drogas, etc. Más adelante, un boxeador llamado Godfrey Steves fue derrotado vergonzosamente en Japón, por Jozho Saijo, y este pueblo proclive a los triunfos morales lo esperó como héroe nacionalo en el trayecto del Aeropuerto al centro de Santiago, pasando por saludos presidenciales y regalo de auto y departamento, por una especie de erogación popular.

En el atletismo, Manuel Plaza, vendedor de diarios de los años 20, a quiénes se llamaba "canillitas", fue vencido en Europa en una maratón y la explicación que se dio es que equivocó el recorrido, ya que algunos astutos, sabiendo su gran capacidad y resistencia, cambiaron de porientación un letrero que señalaba la ruta a seguir.

Otro botón de muestra. Jugando fútbol la selección chilena con coreanos, se dijo en Chile por un jugador apodado "Chita", que perdieron porque en el recambio, segundo tiempo, entraron a la cancha once nuevos jugadores, frescos y distintos a los del primer tiempo, de modo que como eran todos iguales,  no se pudo advertir el engaño y se perdió el partido. Burda explicación para el fracaso.

Y finalmente, transcurridos 48 años desde que Chile fue sede de un campeonato mundial de fútbol, todavía se celebra el haber sido terceros en dicha competencia. Sí, terceros, siendo locales, de modo que ese tgriunfo moral hace sentir vergüenza ajena cuando cada año aparecen entrevistados los señores Jorge Toro, Leonel Sánchez y otros, y explican con rigor científico una jugada "magistral e inimitable", digna de los anales del fútbol mundial, en que se señala con habilidad de cirujano cardiovascular, quién dio el pase, como recibió la pelota el delantero, a quién dribleó y en qué forma engañó al arquero contrario, quién equivocadamente se lanzó hacia el océano pacífico a atajar el balón, en circunstancias que este fue dirigido a los Andes, al macizo cordillerano ubicado al lado oriente. Esta "hazaña", recordada inequívocamente varias veces al año, nos hace sentir grandes, poderosos, dignos de admiración, inigualables.

Entonces, digo yo que algo falta en la psicología del chileno, que arrastra como un tesoro personal, el gusto por la mediocridad, el conformismo, el exhaltar lo secundón, el reprobar la excelencia, porque más importante es el crazón de chileno. Claro está que con esa mentalidad no se llega a lugar alguno.

Si alguien duda, recuerden la "hazaña" de un ciclista de apellido Almonacid, que representó a Chile en los últimos juegos olímpicos. Iniciada la carrera, tomó la delantera por espacio de 70 kms., en un recorrido de 150 kms., y se mantuvo estoicamente allí hasta que se fundió, por soportar solo el viento contrario, haciendo un esfuerzo grande y un desgaste de energías, lo que significó que llegó último. El país deportivo, alentado por los periodistas y medios, hablaron de un héroe nacional, al extremo que, visitando el deportista unos colegios en la sureña Puerto Montt, la prensa local dijo que los niños visitados por tan peculiar héroe del deporte, inequívocamente manifestaron que querían ser igual al ciclista. Incomprensible.

En síntesis, existe materia prima para ser mejores y optar a primeros lugares en todo ámbito, pero ello es un tema de mentalidad, de preparación, de disciplina, y fundamentalmente, de recursos.

Quizás, en el caso del fútbol, la solución sea el que extranjeros dirijan a los mejores y los preparen para justas de mayor nivel. Es decir, no ha existido nunca técnicos nacionaloes capaces de hacer triunfadores de verdad. Si no lo creen, ha dirigido la selección de fútbol Vicente Cantatore, argentino-español; Xavier Azkargorta, español; Rudy Gutendorf, alemán; Nelson Acosta, uruguayo; Marcelo Bielsa, argentino. Claro está que en la exacerbación, y ante un partido que se gane, la prensa y adictos a la pelota grande quieren nacionalizar al entrenador, bautizar con su nombre el Estadio, llamar a una villa con su nombre y adicionalmente, con la súplica de que se le renueve contrato a lo menos por 15 años.
¡Qué extraños somos!.
Alfredo Calvo.